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No kid, not tonight, you're not that good and I'm not that type

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No kid, not tonight, you're not that good and I'm not that type

Mensaje por Oh Se Hun el Sáb Jul 16, 2016 6:07 am

›› Privado - 1:24 a.m.

뒤집고 무너트리고 삼켜
그래 널 훔쳐 탐닉해
널 망쳐 놓을거야


Iré afuera— fue su seco diálogo tras del cual vino un ligero murmullo por parte de ChanYeol.

Dio un arriscado sorbo al aperitivo con sabor almendra y la elegancia del whisky escocés, terminándoselo, y el aroma del amaretto quedó valsando sobre la punta de su lengua. Después de eso sólo se levantó de su asiento, pero antes de salir se encargó de visualmente repasar el sitio por –una posible‒ última ocasión: las bebidas de Medio Oriente y los cocteles de sabor cosmopolita, los Big Ben con licor de flor de sauco  ‒ ¿cuántos de esos se habría tomado a lo largo de la noche? ‒, los eclécticos postres para endulzar el paladar y una mezcla de candelabros Art Déco, que se unían en sintonía a los detalles modernos. Una escena, por supuesto, tan soberbia como admirable y portentosa pero que, sin embargo, de la cual no podría entusiasmarse debido a aquel estado de embriaguez que lo dejaba con un bucle mental lo suficientemente intricado como para no poder escapar de él. Se Hun, producto de ello, ya comenzaba a sentirse aletargado y soñoliento y en definitiva, percibía una sapidez desagradable en la boca del estómago a formas de pequeñas ‒y casi inapreciables‒ arcadas. Incluso se reconoció a sí mismo balanceándose con tenuidad mientras caminaba; un contoneo extraño en su aptitud locomotora que no poseía estando totalmente sobrio. Por lo que, supo de forma mediata, que había sido ya suficiente para él… al menos por el resto de la noche. Que no se trataba de que no pudiese beber más o no tuviese la capacidad para hacerlo, sino que con sencillez no era un estúpido. En definitiva, no era esa clase de hombres valientes ‒o tremendamente idiotas‒  con alma de cosaco que se bajaban un Vodka Devil’s Spring de un trago como si tal cosa y, antes de desmayarse, se golpeaban el pecho. No era lo suyo, quizá. Después de todo, Se Hun era demasiado prudente y cauto para sus acciones y en definitiva, estaba por completo desvinculado de presuntas intenciones por dejarse en ridículo. Una escenita extravagante y  absurda solía ser un martirio para él.

Avanzó fuera  del distinguido lugar, y por mero capricho, levantó la vista hacia el despejado firmamento;  un cielo raso, limpio y añil, sin nebulosidad y con una menguada cantidad de estrellas, que parecían haber sido ordenadas con una meticulosidad estratega.  Suspiró con profundidad y se extasió con las aceras de Seúl, extrañamente más vacías y solitarias de lo normal, por aquella ocasión. Eso le significaba menos probabilidades ‒aunque tampoco las descartaba, por lógica común‒ de ser identificado por los fanáticos, al fin y al cabo. Gajes del oficio.

Se escurrió hasta un rincón discreto de la calle, por ahí donde adivinaba pocas personas solían pasar y deslizó fuera de su bolsillo trasero una cajetilla de TREASURER Black, un obsequio de ZiTao por la última ocasión que se habían visto ‒antes de que chino desertase del grupo‒. Y, con lo exótico y jactancioso que era Tao, al pelinegro no le sorprendía que le hubiese regalado una especie de cigarros que jamás se verían en una maquina dispensadora dado el coste de fabricación y el precio de distribución.

Y no, Se Hun tampoco era un fumador ávido y empedernido, pero sí que ocasionalmente lo hacía por reflejos de ansiedad o nerviosismo. Por lo que terminó dándose la media vuelta y quedando de frente a un extenso muro, en caso de que se apareciese un curiosillo impertinente que lo quisiese fotografiar. Sabía que había ya en internet rondando algunas imágenes de él fumando ‒y siendo sincero, no le importaba‒ pero aquello no era una excusa para hacerlo con tanta frescura o descaro, con lo rápido ‒y fácil‒ que solía escandalizarse la media pública. Tras dar un par ‒pero en general, bastante generosas‒ caladas, tiró la colilla al suelo y giró la suela de su zapato sobre ella, apagándola.  

Guió su mano hasta tomar su celular y mandó un breve mensaje de texto a la bandeja de entrada del Happy Virus del grupo, diciendo que iría a casa en esos momentos y allí les esperaría. Cruzó la avenida para encontrarse con su auto, el Aston Martin DB9, que en recurridas ocasiones solían verle. Cuando quiso llamar al conductor designado de su confianza, su mirada se perdió en sujeto en específico que caminaba a través de la acera. Y es que aquella espalda ‒y sobretodo la particular forma de andar‒ era demasiado conocida. Naturalmente, Se Hun se atrevió a seguir su instinto y con discreción, comenzó a seguirlo por detrás.¿Estaría de vuelta en Corea? ¿Después de tanto?‒ fue su primer pensamiento, ¿o era sólo producto de su imaginación, de sus atisbos de ebriedad? La verdad, desde hacía tiempo se había desentendido de todo tipo de noticias sobre Lu Han por razones obvias. Pero no había duda en que, si era él, lo descubriría. Y algo en Se Hun despertaba ante la sola idea de volver a tenerlo. No era ni cariño o apego. Ya no era el mismo chiquillo de diecisiete que añoraba a su "hyung" con tanta devoción, o aquel que le seguía a diestra y siniestra como si fuese un pequeño cachorro perdido, había tenido oportunidad de crecer ya. El tiempo no pasa en vano y, este Se Hun, ya con veintiún años, estaba pulido con un motín de experiencias que lo hacían una persona tan recelosa como áspera. ¡Y tenía tantas cosas por decirle, por reclamarle y escupirle! Que hasta sus manos temblaban de la inquietud.

Por eso no perdió más el tiempo y, aprovechando que más adelante se encontraba un pequeño callejón, apresuró el paso y de forma abrupta, jaló al hombre de menor estatura por el cuello de la camisa hasta que lo arrastró dentro de la callejuela, valiéndose de tener una fuerza mayor y lo empujó con brusquedad hacia la pared, sin soltarlo. Aun en la oscuridad, supo distinguir sus finas facciones y entonces se percató de que efectivamente no se había equivocado. —Hyung, qué decepción, ¿has venido y no le has avisado a "Sehunnie"?— Preguntó con mofa y una sonrisa satírica demostró que sólo estaba siendo sarcástico. Entonces apretó más, ejerciendo presión  en el agarre.

Y aquel escenario era por poco inverosímil. Él, que ni en broma antes se habría atrevido a devolverle una ligera manotada a Lu Han –por respeto, y porque una vez había confiado en el pekinés–, ahora se encontraba queriendo intimidarlo. Podría culpar al alcohol que corroía sus venas por hacerlo más imprudente y temerario lo normal, y por nublar el juicio de su cabeza. Pero tampoco quería utilizarlo de excusa. —Ahora dime, entre nosotros. ¿Si dejo una marca en ese bonito rostro, que ni el maquillaje pueda disfrazar, también me demandarás? — Y tuvo que hacer un esfuerzo por no reír, por no burlarse en su cara. Honestamente, se iba a encargar de hacer sentirse una mierda a Lu Han antes de irse, y no se arrepentiría.
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Re: No kid, not tonight, you're not that good and I'm not that type

Mensaje por Lu Han el Mar Ago 16, 2016 3:27 am

—Te has librado de SM finalmente. ¿Qué se siente? — Escuchaba la voz de Lao Gao al otro lado de la línea. Su amigo animosamente estuvo a su lado durante todo el proceso del juicio en contra de la que en su momento fue su agencia gestora de actividades en Corea del Sur. Éste lo había visto esforzarse como un desquiciado durante años, lo había escuchado hastiado e inseguro sobre su futuro, y enfermo hasta la médula por el cansancio. Ahora no tendría más razones para sentirse atado aquella empresa que en su momento le vendió lo más ilusorios sueños postulándolo en un escenario que creyó alcanzar algún día, pero se halló en el camino con una desalentadora realidad: las injusticias, la xenofobia, e incongruencia, estaban a la orden del día. Entendiendo entonces la razón por la cual el grupo más importante de hacia se había dividido en dos, cómo el primer miembro chino en debutar en la industria coreana había desistido y cómo, sin pretenderlo, seguía los pasos de quién había sido el líder de la subunidad china de EXO. Todo calzaba tan bien…

Pero no era un joven que se llenase de rencor. Sabía reconocer que, no todo había sido malo durante su estancia en Corea, pese a la lluvia de antifans que tenía en dicho país. Fue gracias al manejo de mercadeo de SM que su rostro se había vuelto conocido. Supuso que, de no haber existido tantas cosas que lo tuvieron insatisfecho, habría continuado allí, pero no había sido el caso. No había vuelta de hoja. Tenía que seguir adelante. En China se había convertido en toda una promesa para la actuación y la música. La gente lo valoraba y los directores de televisión y cine clamaban su presencia en sus producciones. Así que, ¿no tenía caso motivos para saltar eufórico de un pie?

—Todavía no me lo puedo creer. —Finalmente habló, tratando de sonar firme. Aunque se había quedado ido por sabrá Dios cuánto tiempo. —Debo darle una parte de mis ganancias por un tiempo excesivo. Pero supongo que pudo ser peor. — El acuerdo había sido ese, y aunque sus padres habían puesto el grito en el cielo por el tiempo ridículamente largo para saldar la supuesta deuda, para él no estuvo tan mal. Con tan de saberse libre y poder escoger por sí mismo sus siguientes pasos, no le importaba tener que rendirle cuentas.  

—Aun así, Lu-ge, ¿piensas continuar con el viaje a Corea que dijiste hace días?. ¿No crees que deberías esperar un poco más? —Su amigo sonó preocupado, y no era para menos, todavía estaba revuelto todo en ambos países. Pero él había apartado los tiquetes y no tenía intención alguna de retractarse, no tenía por qué. —Todo estará bien. —Esbozó una sonrisa, como si el otro pudiese verlo y bajó la mirada hacia la maleta preparada que tenía justo ante sus ojos. En cuestión de horas hallaba deambulando por los pasillos de un hotel en Corea del Sur. El vuelo había estado preparado para esa misma noche, pero había decidido no comentarle a nadie por precaución, y le asombró que nadie hubiese estado esperando por él en el aeropuerto, lo que quería decir que había hecho bien las cosas. ¿Qué pretendía hacer en dicho país? Tenía un par de asuntos pendientes que tenían su cabeza vuelta un absurdo magín. Por una razón que distaba de su propio entendimiento, no se sentía tan contento cómo debía. Tenía la sensación como si el lazo que había forjado con las personas de dicha empresa, se había roto también. Lo cual era ridículo, porque una cosa era la gestión y administración, y otra muy distinta la fraternidad que pudiese surgir entre sus artistas. Estuvo tentado en marcarle a XiYing para avisarle que se encontraba en Seúl, pero era demasiado tarde y debía estar descansando. El listado de contactos de la agenda de su teléfono se detuvo en el nombre de quién fue su maknae durante algún tiempo, pero más que eso, su amigo. Llamarlo no sabía si sería pertinente, tras la forma en que se había tornado las cosas entre todos cuando decidió seguir los pasos de Kris. Por lo que desistió también. Haberse bajado cerca del edificio donde vivían sus ex compañeros, pudo haber sido una idea descabellada y riesgosa, a pesar de que en el trasfondo guardaba la esperanza de armarse de valor y confrontarlos. Pero en lugar de eso, había salido del hotel y emprendido un camino sin rumbo bajo la luz de la Luna, que lo acompañaba celosamente a más de media noche.

Sin embargo, su plácido andar se vio irrumpido en el instante en que una extraña figura masculina lo arrastró con violencia hacia dentro de un callejón, arrancándole un jadeo por la impresión, creyendo que se trataba de un atracador. Todavía aturdido, alzó la vista hacia el hombre, quién estaba apretando demasiado su cuello, y entrecerró los párpados en un afán por fijar mejor la mirada en medio de tanta oscuridad. En la penumbra pudo haberlo confundido con cualquiera, pero aquella voz… Aquellas palabras, no las hubiera podido conectar con alguien ajeno a SeHun. Los ojos de LuHan, fijos en él, resplandecían con un brillo gélido, e imprimió fuerza en las muñecas del contrario para que aflojara su agarre. Lo último que hubiera querido, habría sido tener que toparse con su antiguo amigo en ese estado, y que se atreviera a tratarlo de esa manera, denotaba el grado de decepción y enojo que todavía guardaba hacia él. —Oh, mira nada más. — Masculló cómo pudo. A tal cercanía podía percibir el almizclado olor a alcohol.  —No sabía que te habías convertido en un alcohólico delincuente. —En sus labios se trazó una curva sonrisa que destilaba ironía por doquier. — No te demandaré, pero te aseguro que donde esto salga en las noticias, la misma empresa se encargará de mandarte al hoyo por dañar el “buen nombre” de EXO. —Graznó con tanta firmeza, convencido de sus palabras. De SM se podía esperar cualquier cosa, bastaba mirar lo que había sucedido con el caso de SNSD. —Así que deja de actuar como un crío y habla como un  hombre. Estás ebrio, maldita sea. —Sentenció mirándolo seriamente a lo que presionaba más los brazos ajenos.

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